Los Decretos de Dios
1 Pedro 1:18-21
18 “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata.”
19 “Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”
20 “Ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros.”
21 “Y mediante el cual creéis en Dios,quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.”
De lo que aquí se nos revela con toda claridad es que podemos inferir que Dios determinó en la eternidad:
1- Crear al Hombre.
2- Permitir su caída.
3- Proveer un sacrificio propiciatorio para todos los hombres.
Ahora bien, alguien podría preguntarse:
¿Qué base tenemos para presentar estos tres decretos en ese orden?.
Y la respuesta se desprende por el hecho, de que el orden de los decretos tiene relación directa con el orden en que los hechos habrían de suceder.
Es decir, para que se decretase la provisión de un sacrificio, hubo primero que existir la creación del hombre, que fuera beneficiario de tal sacrificio. Y hubo también, que existir con anterioridad, el decreto de permitir la caída, que hiciera necesario tal sacrificio.
Antes de avanzar con los decretos restantes, que tienen que ver con la Salvación, es necesario detenernos a analizar el alcance de la caída del hombre, ó en otras palabras, hasta que punto fué afectado el hombre por la caída.
Y aquí surge una pregunta:
¿Está el hombre en condiciones de dar el primer paso, para apropiarse del sacrificio propiciatorio de Cristo?.
¿Retiene el hombre caído, la capacidad innata de anhelar la Salvación, y escoger apropiarse del sacrificio de Cristo?.
La respuesta que la Biblia dá a ésta pregunta, es que el hombre a causa de la caída, se ha convertido en un cadáver moral, y a menos que Dios lo resucite mediante la Regeneración, ninguno podría escoger apropiarse de lo que Cristo ha comprado en su muerte, pues ¿Qué podría escoger un muerto?.
Efesios 2:1
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.”
La caída del hombre, ha afectado todas y cada una de las facultades, que harían posible de que el hombre escogiera volverse a Dios en arrepentimiento.
Para poder volverse a Dios, el hombre necesita entender las cosas espirituales, pero la Biblia nos revela que en su estado caído, el hombre no puede entender las cosas espirituales, porque para él, le son locura.
Pues escrito está en 1 Corintios, Capítulo 2, Versículo 14:
“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”
Para poder volverse a Dios, el hombre necesita una voluntad, que eventualmente pudiera inclinarse a buscar a Dios, pero la Biblia nos revela que la caída también afectó la voluntad del hombre, a tal profundidad, que se hace necesario, que la participación de dicha voluntad en la Regeneración o Nuevo Nacimiento, sea nula.
Juan 1:12-13
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”
“Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”
El Versículo 13, enseña claramente que creer en Cristo y recibirle como «Salvador» es el efecto de una causa, y esa causa es cien por ciento Dios, y es por eso, que tres veces se enfatiza, que la voluntad del hombre, no tiene ninguna participación, en ser nacido de Dios.
Por eso dice: “LOS CUALES, NO SON ENGENDRADOS DE SANGRE, NI DE VOLUNTAD DE CARNE, NI DE VOLUNTAD DE VARÓN, SINO DE DIOS.
La voluntad del hombre no tiene participación alguna en la Regeneración, porque el estado de ruina en que se encuentra, como producto de la caída, hace imposible cualquier ejercicio de voluntad en dirección a escoger, creer y recibir a Cristo.
En Romanos, Capítulo 3, Versículos11 y 12, dice:,
11 “No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.”
12 “Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”
Romanos 8:7
“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.”
El Señor Jesucristo, habló muy claramente respecto de la Total Incapacidad de la voluntad del hombre, para venir a Él y ser salvado.
Juan 6:44
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.”
Aquí el Señor deja expresado con mucha claridad, que ninguno podría hacer tal ejercicio de la voluntad para escogerlo a Él.
Pero además, el Señor declara que tal ejercicio de la voluntad de los hombres, en dirección a la Salvación, esta condicionada a que el Padre los traiga.
Y aquí surge una pregunta:
¿Por qué no todos son atraídos a Cristo?.
La respuesta a ésta pregunta está ampliamente revelada en la Escritura y tiene que ver con LA DOCTRINA DE LA ELECCIÓN INCONDICIONAL.
Entendemos por Elección Incondicional, el hecho de que Dios en la eternidad, determinó elegir a algunos para Salvación, para luego llamarlos eficazmente mediante un llamamiento, que venciera la Total Incapacidad, que es inherente a todo ser humano.
Ellos, y solo ellos, los elegidos, serían atraídos mediante la Gracia, que los capacitará, para obedecer al llamamiento de la Salvación.
Es ésta elección, a la que Cristo se refirió al afirmar: “NINGUNO PUEDE VENIR, SI MI PADRE QUE ME ENVIÓ, NO LE TRAJÉRE”.
Pero además, se nos revela en Juan, Capítulo 17, que aquellos que son traídos por el Padre para recibir a Cristo, son traídos en virtud de un regalo que el Padre le ha hecho a su Hijo en la eternidad.
En la oración sacerdotal de Juan, Capítulo17, en varias oportunidades el Señor dirigiéndose al Padre, le dice: “AQUELLOS QUE ME DISTES.”
Veamos los Versículos 6, 9, 11, 12 y 20 de éste Capítulo:
6- “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.”
9- “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son.”
11- “Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.”
12- “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió.”
20 “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.”
En ésta oración, no solo se nos revela que aquellos que vienen a Cristo son un regalo que el Padre ha hecho al Hijo en la eternidad, sino que además, se nos revela que Cristo oró para que aquellos que el Padre le dió vengan a Él; cuando dice en el versículo 20:
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.”
Lo que aquí se nos está revelando, es que Cristo está orando para que aquellos que el Padre le ha dado vengan a Él.
Se confirma por el hecho, de que el Señor deja aclarado, que su oración es solo por aquellos que el Padre le ha dado, por eso aclara: “NO RUEGO POR EL MUNDO SINO POR LOS QUE ME DISTES”.
En el Capitulo17 de Juan, en su Versículo 9, dice:
“Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son.”
LA ELECCIÓN INCONDICIONAL DE DIOS, ES INCONDICIONAL, PORQUE NO FUÉ EN BASE A MÉRITO ALGUNO, DE PARTE DE AQUELLOS QUE FUERÓN ELEGIDOS, NO FUE EL MÉRITO, SINO EL DEMÉRITO, LA BASE DE LA ELECCIÓN:
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1 Corintios 1:28-29
28 “Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es.”
29 “A fin de que nadie se jacte en su presencia.”
LA ELECCIÓN INCONDICIONAL DE DIOS, ES INCONDICIONAL POR CUÁNTO NO FUÉ POR OBEDECER, SINO PÁRA OBEDECER:
1 Pedro 1:2
“Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo.Gracia y paz os sean multiplicadas.”,
LA ELECCIÓN INCONDICIONAL DE DIOS, ES INCONDICIONAL POR CUÁNTO NO FUÉ PORQUE DIOS HAYA PREVISTO ALGUNA OBRA, QUE HUBIERE DETERMINADO DICHA ELECCIÓN, SINO QUE DICHA ELECCIÓN FUÉ DE ACUERDO AL PROPÓSITO ETERNO DE DIOS:
2 Timoteo 1:9
“Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la Gracia que nos fue dada en Cristo Jesús, antes de los tiempos de los siglos.”
LA ELECCIÓN INCONDICIONAL DE DIOS, ES INCONDICIONAL POR CUÁNTO NO DEPENDE DEL QUE QUIERE, SINO DE DIOS QUE TIENE MISERICORDIA:
Romanos 9:16
“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”,
Mateo 11: 27
“Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.”,
Juan 5:21
“Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.”
POR LO ANTES EXPUESTO, PODEMOS ENTENDER QUE DE NO SER POR LA ELECCIÖN Y LA PREDESTINACIÓN, NINGUNO SE SALVARÍA, NINGUNO QUERRÍA VENIR A CRISTO, NINGUNO ESCOGERÍA A CRISTO, PORQUE TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS, ESTAN ENDURECIDOS E INCAPACITADOS POR LA CAÍDA.
AHORA PODEMOS COMPLETAR TODO EL CUADRO, EN CUANTO AL ORDEN DE LOS DECRETOS DE DIOS:
1- Decretó crear al hombre.
2- Decretó permitir la caída del hombre.
3- Decretó proveer un sacrificio propiciatorio para los hombres, «Suficiente para todos eficiente para los escogidos».
4- Decretó elegir a aquellos que serian atraídos eficazmente, para ser salvados y dejar en su justa condenación a los que no creen.
5- Decretó aplicar la Salvación a los elegidos.
Al tocar este tema, es de suma importancia aclarar que bíblicamente no existe tal cosa como el que Dios haya predestinado a la perdición.
Si hay Elección y Predestinación en la Salvación, la causa de condenación no es el haber sido destinados a perderse, sino que la causa de la condenación es no querer venir a la luz, ó lo que es lo mismo: es no querer venir a Cristo.
Como dice Juan, Capítulo 3, Versículo 19:
“Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.”
También es de vital importancia en relación a este tema, el exponer que Dios quiere que todos los hombres sean salvos:
Como dice Primera de Timoteo, Capítulo 2, Versiculo 4:
“El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”
Por un lado, se nos revela que Dios quiere que todos los hombres sean salvos, pero por otro lado se nos revela, en forma clara extensa y contundente, de que Dios, según el puro afecto de su voluntad, determinó elegir a algunos para Salvación y atraerlos eficazmente para que reciban a Cristo, dejando al resto en la dureza de su corazón.
¿Se contradice esto?, ¿Cómo puedo conciliar ambas verdades?.
Tenemos que tener en perspectiva que Dios es infinito, y que nosotros tenemos una mente finita, y pretender que una mente finita pueda entender en profundidad la mente infinita de Dios, seria como pretender contener el océano en una taza de café.
Romanos 11:33
“¡OH profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!, ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿Quién entendió, la mente del Señor?, ¿O quién fue su consejero?, O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?. Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos.”
- Amén.
Y por ultimo, también es importante considerar, que el que éstas verdades concernientes a la Eternas Decisiones Divinas, sean rechazadas por el hombre, no es algo nuevo, el mismo apóstol Pablo tuvo que enfrentar oposición a la doctrina de la Elección Soberana de Dios, y es precisamente por eso que el nos plantea en Romanos, Capítulo 9, un diálogo imaginario, con un supuesto interlocutor, que alega que ésta doctrina es injusta.
En los versículos del 14 al 16 dice:
14 “¿Qué, pues, diremos?, ¿Que hay injusticia en Dios?, En ninguna manera.”
15 “Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.”
16 “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”
Y ésa oposición que tuvo que enfrentar Pablo, es la misma que enfrentamos todos aquellos que en obediencia a la Palabra de Dios, nos hemos determinado a enseñar, no lo que el hombre según su propia estimación le parece justo, sino lo que Dios nos ha revelado en su palabra.,
Porque como dice el Señor en Isaías, Capítulo 55, Versículos 8 y 9:
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.”
“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”
¡ Que el Señor le bendiga !
Hno. Daniel N. Pastore
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